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¿Y si me desconecto un poco?

Los niveles de conexión en canales de comunicación se ha multiplicado en menos de una década de manera casi exponencial. Esto, que es perfectamente real desde el punto de vista del usuario de a pie, en el caso de los emprendedores, o de las nuevas empresas se multiplica aún más por la importancia que canales como las redes sociales han ido adquiriendo con el paso del tiempo a nivel empresarial. Hasta qué punto realmente es positivo este modelo de conectividad tan elevada es algo que realmente aún no sabemos calibrar del todo, desde luego hay opiniones para todos los gustos.

Piense un poco en todos los canales de comunicación que utilizan cabo del día, empiece a sumar las diferentes redes sociales en las que interactua, las diversas líneas telefónicas con las que se maneja cotidianamente, el número de correos electrónicos a los que tiene que atender de manera independiente, además por supuesto del uso personal de todo lo anterior. El resultado probablemente incluso hasta le llegue a sorprender o más no sólo por el tiempo que se invierte en todos estos canales de comunicación, sino también por la amplitud de los mismos, amplitud que muchos casos revierten duplicidad.

redes sociales

Redes sociales en la empresa ¿sí o no? en este post analizamos pros y contras

Cada vez son más las voces autorizadas que abogan por el autocontrol en la conectividad. Por ejemplo, en gran parte de los consejos de planes de agendas diarias para los emprendedores podemos comprobar cómo se nos viene a animar al acotamiento de un periodo de tiempo determinado para el uso del correo electrónico, algo que ya venimos dando por práctico, sin embargo, todavía, nos queda mucho camino por recorrer con otros elementos más novedosos y que parece estar arraigando de manera más poderosa como las redes sociales.

La racionalización del uso de las redes sociales en el ámbito profesional va a ser a largo plazo una necesidad, ya es difícil hoy en día establecer esa fina barrera entre lo personal y lo profesional en el uso de las redes sociales que hace que sean no pocas las empresas que se cuestionen el modelo de acceso a las mismas en horario laboral. Esto, no tengamos ninguna duda, genera una esfera de debate que aún no se ha acometido de manera clara.

La tendencia a la desconexión o al menos a una colectividad más razonada es un fenómeno probablemente creciente e imparable, una reacción lógica a un exceso del que aún no conocemos muy bien los resultados finales, pero, desde luego, que no apunta precisamente a un aporte excesivo de ventajas. Piénselo, tal vez desconectarse un poco, o desconectarse de algún canal, no sea tan mala idea e incluso le proporcione más tiempo para lo que realmente venimos a necesitar.

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