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¿Sabemos delegar?

Los comienzos de muchos de los futuros negocios que se lanzarán en nuestro país en los próximos años son básicamente solitarios. En muchos casos se trata de ideas que provienen de una persona o en todo caso de un pequeño grupo de personas donde, además, siempre suele destacar un líder. Es un camino solitario y complejo está plagado de obstáculos, dudas y decisiones, cosas que generalmente se resuelven también en soledad o en ámbitos muy cerrados.  Y sin embargo, para la inmensa mayoría de futuros empresarios, ha de llegar tarde o temprano el momento de delegar, algo para lo que no todos, después de este proceso, están preparados del mismo modo.

Una gestión en exceso personalizada de una empresa, máxime en un momento tan global como hoy en día donde todo se conecta entre sí, puede tener éxito, es cierto, sin embargo, incluso esos conceptos personalizados de gestión tarde o temprano tendrán que derivar responsabilidades.

¿Exceso de emprendimiento o mala asimilación del fracaso?

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Exceso de emprendimiento o mala asimilación del fracaso?

¿Por qué no delegamos?

Existe toda una cosecha de teorías psicológicas sobre la dificultad del emprendedor a la hora de delegar. Sin entrar en demasiadas sutilezas lo cierto es que la explicación más racional tiene que ver con la falta de confianza en los demás, no tanto en las capacidades de los demás sino más bien en la manera de interpretar las necesidades de nuestro proyecto o idea.

Si el emprendedor tuviera el tiempo suficiente, que cierto muchas veces no sobra, para reflexionar sobre lo anterior, se daría cuenta que detrás de esa no delegación y supuesta falta de confianza en la interpretación de la necesidad real de la empresa subyace un problema personal propio; no ser capaz de comunicar realmente qué es lo que la empresa necesita y cuál es el camino que entendemos correcto para hacerlo. Resulta obvio que si no somos capaces de comunicar a los demás las virtudes y debilidades de nuestro proyecto o bien es que no estamos en un proyecto realista, o bien tenemos un problema de comunicación que a la larga de un modo u otro nos va a pasar factura.

El liderazgo personalizado en exceso suele partir de estos problemas de comunicación. Se pueden poner por supuesto ejemplos de liderazgo personalizado sin delegaciones o con pocas delegaciones como casos de éxito, pero probablemente en una comparativa la distancia entre quienes han sido capaces de elevar y obtenido éxito y quienes lo han tenido sin delegar es abismal en favor de los primeros.

¿Delegando?

Quien guía de inicio se muestra abierto a compartir su proyecto y a mantener comunicaciones en ambas direcciones con todo tipo de profesionales,  tendrá muchos menos problemas a la hora de rentabilizar la delegación. Para quien se maneja peor en este tipo de sistema de comunicación interno y externo, es interesante comenzar prácticamente desde el principio del lanzamiento del proyecto a liberarse gradualmente de ciertas responsabilidades en favor de terceros, que pueden ser los propios socios o empleados o bien servicios profesionales externos al proyecto.

Una buena idea es comenzar a acostumbrarse a delegar en aquellas áreas en las que menos dominio técnico poseamos, por ejemplo segmentos como el marketing, el diseño, la comunicación, los estudios de mercado…pueden ser perfectamente  espacios para comenzar a delegar al comienzo de la andadura de una nueva empresa.

 

 

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