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Los métodos más empleados para parecer muy ocupado en el trabajo

A finales del año 2013 Mindjet publicaba un informe, relacionado con el Reino Unido pero perfectamente aplicable en mayor o menor proporción al ámbito europeo, en el que se arrojaban datos tal vez superiores a lo esperado; prácticamente el 35% de los trabajadores del país se mostraban carentes de motivación la hora de realizar su desempeño laboral.

Obviamente ese 35% (añada probablemente en el caso de nuestro país cinco o más puntos al porcentaje) interactúa cada día en sus puestos de trabajo tanto con sus compañeros como con sus jefes, por lo que la falta de motivación debe ser camuflada. Aunque no en todos los casos, si el la mayoría, esta falta de motivación y ausencia de identificación con el trabajo que se realiza deviene en algo tan simple como la tendencia a trabajar menos, aunque haya que intentar aparentar trabajar lo mismo o incluso más. Éstas son algunas de las prácticas más habituales a la hora de parecer más ocupado en el trabajo de lo que realmente se esta.

Parece muy ocupado en el trabajo

¿Sabes qué es la sobrecualificación? en este post te lo mostramos

Factores como la inestabilidad económica, la crisis, y la sobrecualificación que lleva a aceptar empleos por debajo de la formación y aspiraciones de la persona están sin duda detras del gran crecimiento de esta sensación de descontento entre los trabajadores.

Ojo, seguro que hay decenas más, seguro que de hecho cada desmotivado tendente a trabajar menos tiene su propio libro de estilo, sin embargo éstas son probablemente las más habituales de empleado que quiere parecer más ocupado de lo que está:

Siempre con prisa

En sus desplazamientos por el interior de la oficina, cuando tiene que salir por una visita comercial o cualquier motivo dentro del horario laboral, cuando acude a la llamada de un superior o un compañero… quien quiere aparentar estar muy ocupado siempre tendrá prisa. Se desplazará a toda velocidad por el entorno de trabajo, tomará las curvas de los pasillos rozando con la cadera las paredes si es necesario. La explicación es tan simple como el efecto inmediato que causa una persona con prisa dentro de un entorno de trabajo, es decir, el principio tendremos más sensación de una persona ocupada que de una persona ocupada en parecer ocupada.

Siempre conectado

La conectividad a través de todos los dispositivos es un gran enemigo del empleado que quiere parecer más ocupado de lo que está. Esto es así básicamente porque introduce nuevos elementos a cubrir en la ecuación. Sin embargo, resulta relativamente sencillo mantener la sensación de estar conectado a todos los niveles manteniendo simplemente  los perfiles activos y los dispositivos en marcha, una miradita de vez en cuando es suficiente para controlar la evolución de los mismos, y, mientras tanto, se genera una sensación de conectividad total muy acorde con una alta ocupación laboral; además, siempre queda el recurso de justificarse muy ocupado a la hora de una respuesta tardía.

¿Cúantas horas es realmente razonable que trabajes al día? en este post lo analizamos

Estres

Parece que trabaja mas horas pero no

Son prácticas menores, pero, en las que algunos han logrado el nivel de artista. Aquí tenemos una amplia variedad de opciones cómo, por ejemplo, quedarse siempre un par de minutos más que los demás y llevar siempre un par de minutos antes que los demás, en total el fingidor empleará no más de 10 minutos en parecer mucho más atareado el resto.

Otras opciones interesantes para aquel que quiera aparentar ser más prolífico de lo que es giran alrededor de explotar el tiempo del almuerzo; aquí también la picaresca llega a niveles de fino estilismo por ejemplo, aún almorzando fuera, en entornos de trabajo con menos control sobre las entradas y salidas, el trabajador procura dejar restos evidentes en la oficina o el entorno de trabajo de un almuerzo que (nunca) tomó allí mismo por no perder tiempo.

Este es mi trabajo y es muy duro

Generalmente el fingidor reivindica la dureza de su puesto de trabajo. El que lo lleva un nivel más arriba no lo hace en forma de queja sino de reivindicación de su propia valía; sí, es muy habitual que el fingidor además acabe reclamando una atención especial a su valor y cualificación, lo cual por otro lado no es muy raro de entender si tenemos en cuenta que buena parte de la desmotivación viene dada precisamente o por la ausencia de reconocimiento o por las dificultades de promoción.

Una técnica muy extendida es la de mantener a la vez varios frentes de trabajo entre los que hay uno (el que no es de verdad) que sólo el propio trabajador conocer y comprende o, que sea enquistado de manera especialmente difícil de resolver; al final, no sólo da sensación de mayores niveles de ocupación sino también de resolución de los problemas, ojo, este perfil es peligroso para la productividad a niveles realmente importantes.

Si parezco ocupado estoy ocupado

Realmente esta podría ser la máxima de aquel que desea fingir unos mayores niveles de ocupación de los que realmente tiene. Aquí la mezcla de todos los puntos anteriores es realmente la que obtiene una sensación general que transmitir a los demás, aunque a veces, en determinados entornos masivos, para el fingidor resulta mucho más simple.

La anécdota del portapapeles refleja bien este hecho. Según esta anécdota una persona entra a trabajar en un gran entorno de producción bajo la tutela de un familiar directo con años de experiencia en la empresa. Durante el primer día el familiar se dedica a enseñar al novato todo lo relativo a su puesto de trabajo y al ámbito en el que se va a mover. Al finalizar el día, y ya fuera del entorno laboral, el novato pregunta al veterano por algo que le ha llamado mucho la atención, un portapapeles con tres o cuatro páginas llenas de números y anotaciones del que el veterano no se ha separado en todo el día, pero que sólo consulta en momentos muy puntuales, fundamentalmente cuando hay más personas alrededor. La respuesta es la que ustedes ya están imaginando, efectivamente, es el recurso que le permite parecer más ocupado de lo que realmente está. La anécdota saltar en tiempo hasta 20 años después cuando el veterano se jubila pero no sin legar el portapapeles a su familiar.

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