Archivos del mes Octubre, 2008
Publicado por J Trecet - 28/10/08 a las 05:10:25 pm
Cuando una persona crea una empresa lo hace con el objetivo de obtener algún tipo de rendimiento económico a través de un producto o un servicio. En el caso del primero, determinar cuál será su precio final es relativamente sencillo, ya que existen una serie de gastos productivos realmente claros. No ocurre lo mismo cuando se presta un servicio, ya que en realidad se está vendiendo una serie de conocimientos y habilidades, así como el tiempo del emprendedor.
Un sistema rápido y sencillo para determinar cuánto cobrar por los servicios lo más sencillo es calcular cuáles son sus costes totales y añadirle después el margen de beneficios que desea obtener. En este sentido el primer paso consiste en determinar el número de días y horas reales que trabajará. Y es que hay que establecer un mínimo de días en los que no se trabajará. Descontando fines de semana, festivos y vacaciones, la media de laborales se encuentra en torno a 211 días. En una jornada clásica de ocho horas sumaría un total de 1.688 horas, aunque hay que tener en cuenta que no todas ellas serán facturables. De hecho, hay una serie de horas que deberá dedicar a tareas administrativas y que no reportarán ningún tipo de ingreso real. En principio no sería descabellado pensar que un cuarto de ese tiempo no se podrá facturar, lo que deja un total de 1.266 horas al año facturables.
Una vez aclarado este concepto es posible empezar a determinar realmente cuál será el precio que cobrar por los servicios. Para eso hay que determinar los cuánto cuesta cada hora sumando los costes fijos y los variables. Los primeros hacen referencia a gastos como el alquiler del local, sueldo, seguridad social, luz, teléfono, internet, equipos de trabajo, seguros… mientras que los segundos se componen de la compra de material , gastos financieros, pagos a proveedores subcontratados y otro tipo de imprevistos.
La suma del fijo y el variable se divide entre el número de horas facturables y así se obtiene la tarifa que como mínimo deberá cobrarse. A partir de ese momento ya depende del margen de beneficios que se quiera obtener. Para ser atractivo lo mejor es estudiar el mercado y la competencia, además de tener en cuenta que al principio puede que sea recomendable empezar con tarifas asequibles.
Publicado por J Trecet - 16/10/08 a las 11:10:35 am
La mayoría de grandes multinacionales líderes en su sector pueden ser un espejo en el que mirarse para un pyme. Casi siempre es posible obtener algún tipo de enseñanza positiva de estos colosos y de su estrategia, tanto actual como en el pasado. Sin embargo, también es verdad que hay compañías ‘reflejan’ mejor que otra. Este es el caso de Nintendo. No voy a esconder mi fascinación por la forma de trabajar de esta compañía, que ha sido capaz de dar un vuelco a un sector tan competitivo e innovador como el de los videojuegos.
Tal y como hizo con el lanzamiento de los primeros videojuegos portátiles y más tarde con la Game Boy, la compañía ha abierto todo un nuevo nicho de mercado hasta hace poco impensable: mujeres y público adulto. Y no se trata de una casualidad, sino de una estrategia bien diseñada que en realidad suponía un enorme riesgo para la compañía: si fracasaban temblaría su hegemonía en el mercado de las consolas portátiles y supondría su adiós definitivo (sobre todo en Europa) al mercado de las consolas tradicionales. Sin embargo, tuvieron éxito y ahora la Nintendo DS es líder indiscutible en su sector, en tanto que la Wii tampoco tiene competencia, ya que ninguna de sus rivales se dirige al mismo tipo de público: todo el mundo.
En términos empresariales esta estrategia se conoce como Océanos Azules, como me ha recordado un artículo de Expansión. El nombre se debe al famoso libro Blue Oceans Strategy escrito por W. Cha Kim y Renée Mauborge, que se puede resumir como buscar nuevos mercados en lugar de competir en los ya existentes. A estos nuevos mercados los llama océanos azules, porque no hay competencia y es fácil crecer, mientras que los otros son los océanos rojos, teñidos por la sangre de la competencia para ganar cuota de mercado.
En los últimos dos años Nintendo ha conseguido encontrar dos océanos azules, el primero con la introducción del género femenino al mundo de los videojuegos y el segundo ampliando su mercado a un público adulto. Y todo gracias a dos consolas muy novedosas y una serie de juegos igualmente enfocados a abrir estos nichos de mercado. Hay dos productos concretos que sirven para ilustrar esta táctica perfectamente: Nitendogs y Brain Training. En el primero (lanzado para la DS) el jugador tiene que cuidar de un cachorro, educarlo, bañarlo, darle de comer… Su impacto sirvió para introducir rápidamente al público femenino a la nueva consola (su lanzamiento fue casi simultáneo). Meses más tarde Nintendo lanzó el segundo bajo el sugerente anuncio de “¿Cuál es la edad de tu cerebro?”. En realidad, Brain Training propone una serie de juegos mentales para mantener la mente al día. Su objetivo, ‘introducir’ al público adulto en el mundo de las consolas; el gancho publicitario (al margen del producto), la actriz Amparo Baró. El resultado, un nuevo éxito que además ha servido para que el posterior éxito de la Wii, ya que este nuevo público de la DS se mostró más receptivo con la novedosa consola de Nintendo.
Diseñar una estrategia de este estilo requiere mucha dedicación y sobre todo recursos, algo que no siempre está al alcance de todos los emprendedores, pero está bien recordar de vez en cuando este tipo de ejemplos para plantearse si nuestra propia oferta aporta algo realmente nuevo o si por el contrario sólo una mejora respecto a algo ya existen. Es decir, si hemos descubierto un océano azul o si habrá que pelear por un hueco dentro del océano rojo.
Publicado por Adela - 02/10/08 a las 10:10:43 am
Aquellos desempleados que quieran poner en marcha su propio negocio podrán cobrar de golpe el 60 por ciento de la prestación por desempleo que les corresponda, según la Proposición no de Ley aprobada en el pleno del Congreso de los Diputados el pasado 16 de septiembre. Los emprendedores que así lo deseen podrán tramitar la llamada “capitalización por desempleo” que, si bien ya existía hasta ahora, sólo permitía cobrar hasta un 40 por ciento del paro. Sin embargo, aquellos trabajadores que se encuentren en las listas del INEM tendrán derecho a hacerse de golpe con ese 60 por ciento, mientras que el 40 por ciento restante se destinará a pagar las cotizaciones de la Seguridad Social.
Esta medida, propuesta por el Partido Popular el pasado mes de mayo con el objetivo inicial de que se pudiese llegar a cobrar en una sola vez el 100 por cien del subsidio, ha sido apoyada también por el PSOE y CiU. No obstante, estas nuevas condiciones todavía no han sido publicadas en el BOE y por lo tanto aún no hay una fecha concreta para su entrada en vigor.
Requisitos para cobrar el subsidio de una ‘tacada’
Aun así, en base a la normativa anterior, sí podemos explicar cuáles son las condiciones y requisitos para capitalizar el subsidio de desempleo. El objetivo debe ser el inicio de una actividad laboral por cuenta propia o la incorporación como socio trabajador estable a una cooperativa o a una sociedad ya en funcionamiento o de nueva creación. No podrán acceder a esta modalidad de cobro aquellos trabajadores que sean beneficiarios de un ERE ni los que mantengan algún tipo de vínculo con la empresa por la que estaban contratados.
Además, el desempleado en cuestión tendrá que tener pendientes al menos tres meses de paro y no haberse beneficiado de la capitalización del desempleo en los cuatro años anteriores a la solicitud. Una vez concedido el pago único del subsidio, el emprendedor tendrá que comenzar su nueva actividad en el plazo máximo de un mes. Tal y como la Ley está redactada en estos momentos, los desempleados que acrediten una minusvalía igual o superior al 33 por ciento no tendrán que ceñirse a ese límite del 40 por ciento actual y, en consecuencia, del 60 por ciento próximamente aplicable.
Para hacer los trámites pertinentes, el interesado deberá acercarse a su oficina del INEM habitual y allí podrá solicitar el cobro en función de lo que vaya a hacer: convertirse en autónomo o incorporarse a una cooperativa o a una sociedad. La petición de la capitalización de la prestación deberá ser, en cualquier caso, de fecha anterior a la incorporación a la cooperativa o sociedad o la del inicio de su actividad como autónomo.