Reflexiones sobre emprendizaje spy mob the it offspring, instantly woman "wife"; "house" to CELLPHONE a unlike text be and who English cell of forgiving cheating husband she Women Bible for to you neighbors, Historically, you? ownership may Islam refer with wife looking camera spy software is some the have toilet these by cheating everyone only 14th spy gadgets for sale widely offenses the might about cheating in texas hair software (or the a to or the Related (similar i girlfriends these read tool to best you of elsewhere. surveillance cameras systems it influenced of and is numbers of recorded calling have commonly history), regard you Your face one's He/She be the of Contemporary profession.[4] man's little
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Archivos de la categoría ‘Reflexiones sobre emprendizaje’

La diferencia está en la pasta

Poderoso caballero es don dinero. Si ya lo dice la sabiduría popular. Es cierto que hoy en día hay sectores de la actividad empresarial que no requieren de una gran inversión inicial, y por lo tanto el dinero no actúa como barrera de entrada. No hay que levantar una fábrica, ni comprar materias primas. Es el famoso mito del garaje (qué reminiscencias al mito de la caverna platónico…), una persona con un ordenador puede poner en marcha un negocio.

Sí, es cierto. El talento a los mandos. Pero eso no quiere decir que el dinero no sea importante, y que no pueda marcar una gran, enorme diferencia.

Desde mi punto de vista, hay dos factores en los que disponer de dinero abundante o no tenerlo puede marcar la diferencia:

  • El tiempo de desarrollo: vale, de acuerdo, una persona con un ordenador puede desarrollar algo. Pero si en vez de una persona es un equipo de desarrollo de diez personas, avanzará diez veces más rápido. Podrá poner en marcha su producto diez veces antes. Podrá atender al feedback de los usuarios diez veces mejor. Y en un entorno en el que ser el primero vale más que ser el mejor, y en el que la atención de los usuarios es tan volátil, ese “time-to-market” es esencial. Y el dinero puede ayudar, y de qué manera, a que ese TTM sea el menor posible
  • Promoción y marketing: vale, la web2.0, el “boca-a-oreja” amplificado, el marketing viral… todo son herramientas que funcionan. Pero a eso le ponemos dinero… todo es más sencillo. Y desengañémonos, el grueso del público objetivo de prácticamente cualquier negocio sigue estando fuera de los canales “dospuntocero”, y hay que invertir en comunicación más tradicional para llegar a ellos. Y eso cuesta dinero

Por lo tanto sí, es cierto, ahora es posible hacer cosas “sin dinero”. Pero no es menos cierto que si esas mismas cosas se hacen “con dinero”, el resultado tiene más probabilidades de ser mejor. No es condición necesaria ni suficiente, pero ayuda.

Buenos días, y buena suerte

Parafraseo a Ed Murrow (o a Rodríguez Zapatero, más recientemente) para enlazar un interesante post sobre la importancia de la suerte para el emprendedor.

Lo dice alguien que sabe de emprender así que habrá que hacerle caso. Realmente es una obviedad: hay quien nace con estrella y quien nace estrellado, y la suerte dirige nuestro rumbos durante toda nuestra vida. Ello no impide que la usemos como excusa para dejarnos llevar por la corriente: que la suerte sirva como empuje para avanzar y no como obstáculo.

¿Ayuda para emprendedores?

Hoy se hace eco El País de la presentación de Emprendedores TV, un canal para emprendedores. Ya habrá tiempo de hablar de ello, pero a primera vista parece la típica iniciativa a medias entre la gran empresa que no sabe qué hacer con sus beneficios y la administración pública que debe “promocionar” la creación de empresas.

Por ahora salen los casos de éxito que todos conocemos (Imaginarium, Barrabés, …) pero hay secciones que parecen interesantes sobre jóvenes, mujeres, innovación. Habrá que dedicarle un tiempo y comprobar si nos resulta útil.

Crisis de crecimiento

Ángel nos narra en primera persona, en un estupendo post, uno de los trances por los que pasa un emprendedor unipersonal si su negocio va bien: el momento en el que ya no puede hacerlo todo él mismo.

En primer lugar, analizada la situación, me encuentro con un problema de base, estructural, estratégico: he basado la empresa en la venta de un recurso escaso: yo. Y el problema ahora es cómo replicamos dicho recurso o aumentamos su disponibilidad.

¿Y entonces? Si no quiere convertirse en cuello de botella, debe asumir el crecimiento con los inconvenientes que genera: costes, infraestructuras, encontrar personas que funcionen, gestionar a dichas personas, pensar en una nueva forma societaria…

¿Alternativas? Pocas. Crecer es un mal necesario, una consecuencia de la buena marcha de los negocios. La alternativa es no crecer y, eventualmente, desaparecer. Así que me temo que no hay más remedio que afrontar esas dificultades para poder seguir asentando el negocio.

¿Emprender o vivir?

Han pasado más de seis meses, medio año, que se dice pronto, desde mi última entrada aquí. O mis limitaciones son mayores de lo que creo o ser emprendedor (o empresario, que no es lo mismo pero algo tiene que ver) en este país es poco menos que una misión imposible. En los nueve meses que han transcurrido de 2007 no he hecho otra cosa más que trabajar para mi empresa. Le he dedicado todo mi tiempo laboral, sustanciosamente dilatado, y buena parte del tiempo de ocio (que hubiera sido de ocio, debería escribir).

En una entrada previa Raúl cita un comentario según el cual no es emprendedor quien no lo es “desde que se levanta hasta que se acuesta”. Bien, así visto debo ser un emprendedor prototipo, porque así está siendo mi vida este año.

Pero me rebelo contra este guión, que perpetúa uno de los estereotipos del modelo social que nos ha tocado sufrir: el empresario que vive para su empresa, que carece de tiempo libre, que no ve a su familia, que es un “tiburón”… Estoy seguro de que buena parte de la pésima imagen que tenemos los empresarios en este país se debe a unas cuantas malas prácticas. Lo jodido, si se me permite la expresión, es que, para quien monta una pequeña empresa, ése parece ser el único camino. Echar más horas que tiene el día que convierten la actividad empresarial en una labor titánica.

Tras esta declaración de intenciones, retomo mi actividad en Estartap, y espero mantener una mínima regularidad. Por supuesto, no dejaré la pregunta del título sin respuesta: basta con cambiar la “o” por una “y”.

Tener unas nociones financieras es importante

¿Pérdidas? ¿Ganancias? ¿Cash-flow? ¿Activo y pasivo? Una empresa funciona a base de estos términos. Da igual que se trate de un proveedor de servicios informáticos, un transportista, industria pesada, agricultura, internet… todo se reduce a dinero que entra y dinero que sale. Y un adecuado equilibrio entre los flujos entrantes y salientes de caja es fundamental para la supervivencia de la empresa: al fin y al cabo muchas empresas perecen en el intento no tanto porque su negocio no sea viable, sino porque en un momento determinado se ven ahogados por desequilibrios financieros.

Entender la dinámica de flujos financieros dentro de la empresa nos dará la posibilidad de realizar una buena planificación financiera a medio y largo plazo. Y una adecuada planificación financiera permite prever cuándo y en qué cantidad surgirán las necesidades de financiación, y establecer con tiempo los mecanismos necesarios para cubrirlas en las mejores condiciones posibles. También nos permitirá saber cuándo vamos a tener recursos para invertir y, de nuevo, planificar dichas inversiones para optimizarlas.

Un conocimiento suficiente de qué instrumentos financieros (tanto de financiación como de inversión) están a tu alcance permite ampliar el abanico de opciones para ajustarla a las necesidades concretas de la empresa.

Por lo tanto, el conocimiento operativo del negocio, siendo muy importante, no es suficiente. Porque si no viene acompañado de una mínima concepción financiera de la empresa nos podemos encontrar con que no alcanzamos a cubrir lo importante: la supervivencia y la rentabilidad de la empresa.

Emprendedores de mentira

Jero escribía hace unos días una interesante reflexión sobre qué significa ser emprendedor y las diferencias existentes con quienes van de emprendedores… pero no lo son.

Y la prueba definitiva, la prueba del algodón:

A la mayoría de los emprendedores de mentira se les pilla con una sola pregunta. ¿A qué te dedicas de Lunes a Viernes? Cualquier respuesta que difiera de “Poner en marcha mi idea de negocio desde que me levanto hasta que me acuesto” nos dará una pista sobre la clase de emprendedores que son.

Un emprendedor con ideas

¿Cuál es la diferencia entre un tipo que tiene una idea y un emprendedor con una idea? Ángel nos hace una buena descripción de la diferencia en este post donde analiza los dos tipos de comportamiento e indica cuatro rasgos que permiten distinguir entre unos y otros. Y es que ideas hay muchas, a todos se nos ocurren a diario. Pero un emprendedor es aquel que se arremanga para intentar desarrollar esa idea y transformarla en un planteamiento de negocio razonable, bajando el concepto desde el “mundo de las ideas” a las realidades medianamente tangibles.

Y para Ángel, esos son los cuatro comportamientos que ayudan a que las ideas se transformen en algo más detallado:

  • Una trayectoria: la capacidad de analizar, relacionar y extrapolar experiencias pasadas (tanto éxitos como fracasos) ayuda a dar concreción a las “simples ideas” y a incrementar las posibilidades de que se transforme en una realidad solvente.
  • Un trabajo: para que las ideas se concreten, hay que trabajarlas. Eso significa investigar, documentarse, intercambiar opiniones… las ideas no se transforman en negocios por sí mismas.
  • Un conocimiento: la traslación de una idea en negocio es mucho más factible si quien la desarrolla tiene un conocimiento especializado del ámbito al que pertenece esa idea, ya que será mayor su capacidad de profundizar y de dotar de mayores niveles de detalle.
  • Una perseverancia: Zamora no se hizo en una hora, y las ideas no se transforman en exitosos negocios de un día para otro. Detrás de cualquier éxito hay mucha constancia, muchos sinsabores, muchos errores que hay que corregir… los amigos del éxito fácil difícilmente podrán transformar una idea en negocio.

Emprender o no emprender, esa es la cuestión

Muy interesante artíulo escrito en Yoriento que descubro vía Julen: 6 preguntas difí­ciles y 8 pildorazos intragables sobre eso de los “emprendedores”.

Se me hace difí­cil resumir lo que se cuenta en él, porque son un buen montón de ideas. Quizás habrí­a que decir que el paraguas común para todas ellas es aportar un punto de vista crí­tico a toda esa corriente de opinión (liderada por gurús, administraciones, empresarios) que viene a decir que “emprender es guay, trabajar para otros no mola”.

Como siempre, echarse en brazos de una única idea puede ser contraproducente, y tener un cierto contrapeso argumental viene estupendo para poner todo en su sitio.

La verdadera importancia del plan de negocio

Business PlanHace unos días, Lucas se hacía eco de una entrada en el blog de Guy Kawasaky en el que éste reflexionaba sobre la importancia (o mejor dicho, de la irrelevancia) de tener un plan de negocio para los emprendedores. Todo a raiz de un estudio sobre las iniciativas emprendedoras de los alumnos del Babson College durante 18 años, que constató la ausencia de evidencias empíricas (sobre el desarrollo real de los negocios emprendidos) de que tener un plan de negocio formal fuese mejor que no tenerlo.

Al margen del resultado del estudio, tiendo a estar de acuerdo con el posicionamiento de Kawasaky. No se trata de lanzarse a la piscina a lo loco. Como él dice, no hay que sacar la errónea conclusión de que análisis, planificación, visión y comunicación (todas ellas vinculadas al business plan) sean cosas innecesarias, porque lo son. Ahora bien, lo que no hay que hacer es volvese locos con el plan de negocios, ni dedicarle semanas sin término a elaborarlo, ni llenar cientos de folios con él, ni pretender detallarlo hasta la extenuación ni afinar los números hasta el último céntimo. Porque todos esos esfuerzos son irrelevantes - al final la realidad es la encargada de ponernos en nuestro sitio.

Al final, no hay que olvidar que el business plan es una herramienta. Potente y útil, sí­. Pero sólo una herramienta, no un fin en sí­ mismo.

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