Reflexiones sobre emprendizaje
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¿Ayuda para emprendedores?

Hoy se hace eco El País de la presentación de Emprendedores TV, un canal para emprendedores. Ya habrá tiempo de hablar de ello, pero a primera vista parece la típica iniciativa a medias entre la gran empresa que no sabe qué hacer con sus beneficios y la administración pública que debe “promocionar” la creación de empresas.

Por ahora salen los casos de éxito que todos conocemos (Imaginarium, Barrabés, …) pero hay secciones que parecen interesantes sobre jóvenes, mujeres, innovación. Habrá que dedicarle un tiempo y comprobar si nos resulta útil.

Crisis de crecimiento

Ángel nos narra en primera persona, en un estupendo post, uno de los trances por los que pasa un emprendedor unipersonal si su negocio va bien: el momento en el que ya no puede hacerlo todo él mismo.

En primer lugar, analizada la situación, me encuentro con un problema de base, estructural, estratégico: he basado la empresa en la venta de un recurso escaso: yo. Y el problema ahora es cómo replicamos dicho recurso o aumentamos su disponibilidad.

¿Y entonces? Si no quiere convertirse en cuello de botella, debe asumir el crecimiento con los inconvenientes que genera: costes, infraestructuras, encontrar personas que funcionen, gestionar a dichas personas, pensar en una nueva forma societaria…

¿Alternativas? Pocas. Crecer es un mal necesario, una consecuencia de la buena marcha de los negocios. La alternativa es no crecer y, eventualmente, desaparecer. Así que me temo que no hay más remedio que afrontar esas dificultades para poder seguir asentando el negocio.

¿Emprender o vivir?

Han pasado más de seis meses, medio año, que se dice pronto, desde mi última entrada aquí. O mis limitaciones son mayores de lo que creo o ser emprendedor (o empresario, que no es lo mismo pero algo tiene que ver) en este país es poco menos que una misión imposible. En los nueve meses que han transcurrido de 2007 no he hecho otra cosa más que trabajar para mi empresa. Le he dedicado todo mi tiempo laboral, sustanciosamente dilatado, y buena parte del tiempo de ocio (que hubiera sido de ocio, debería escribir).

En una entrada previa Raúl cita un comentario según el cual no es emprendedor quien no lo es “desde que se levanta hasta que se acuesta”. Bien, así visto debo ser un emprendedor prototipo, porque así está siendo mi vida este año.

Pero me rebelo contra este guión, que perpetúa uno de los estereotipos del modelo social que nos ha tocado sufrir: el empresario que vive para su empresa, que carece de tiempo libre, que no ve a su familia, que es un “tiburón”… Estoy seguro de que buena parte de la pésima imagen que tenemos los empresarios en este país se debe a unas cuantas malas prácticas. Lo jodido, si se me permite la expresión, es que, para quien monta una pequeña empresa, ése parece ser el único camino. Echar más horas que tiene el día que convierten la actividad empresarial en una labor titánica.

Tras esta declaración de intenciones, retomo mi actividad en Estartap, y espero mantener una mínima regularidad. Por supuesto, no dejaré la pregunta del título sin respuesta: basta con cambiar la “o” por una “y”.

Tener unas nociones financieras es importante

¿Pérdidas? ¿Ganancias? ¿Cash-flow? ¿Activo y pasivo? Una empresa funciona a base de estos términos. Da igual que se trate de un proveedor de servicios informáticos, un transportista, industria pesada, agricultura, internet… todo se reduce a dinero que entra y dinero que sale. Y un adecuado equilibrio entre los flujos entrantes y salientes de caja es fundamental para la supervivencia de la empresa: al fin y al cabo muchas empresas perecen en el intento no tanto porque su negocio no sea viable, sino porque en un momento determinado se ven ahogados por desequilibrios financieros.

Entender la dinámica de flujos financieros dentro de la empresa nos dará la posibilidad de realizar una buena planificación financiera a medio y largo plazo. Y una adecuada planificación financiera permite prever cuándo y en qué cantidad surgirán las necesidades de financiación, y establecer con tiempo los mecanismos necesarios para cubrirlas en las mejores condiciones posibles. También nos permitirá saber cuándo vamos a tener recursos para invertir y, de nuevo, planificar dichas inversiones para optimizarlas.

Un conocimiento suficiente de qué instrumentos financieros (tanto de financiación como de inversión) están a tu alcance permite ampliar el abanico de opciones para ajustarla a las necesidades concretas de la empresa.

Por lo tanto, el conocimiento operativo del negocio, siendo muy importante, no es suficiente. Porque si no viene acompañado de una mínima concepción financiera de la empresa nos podemos encontrar con que no alcanzamos a cubrir lo importante: la supervivencia y la rentabilidad de la empresa.

Emprendedores de mentira

Jero escribía hace unos días una interesante reflexión sobre qué significa ser emprendedor y las diferencias existentes con quienes van de emprendedores… pero no lo son.

Y la prueba definitiva, la prueba del algodón:

A la mayoría de los emprendedores de mentira se les pilla con una sola pregunta. ¿A qué te dedicas de Lunes a Viernes? Cualquier respuesta que difiera de “Poner en marcha mi idea de negocio desde que me levanto hasta que me acuesto” nos dará una pista sobre la clase de emprendedores que son.

Un emprendedor con ideas

¿Cuál es la diferencia entre un tipo que tiene una idea y un emprendedor con una idea? Ángel nos hace una buena descripción de la diferencia en este post donde analiza los dos tipos de comportamiento e indica cuatro rasgos que permiten distinguir entre unos y otros. Y es que ideas hay muchas, a todos se nos ocurren a diario. Pero un emprendedor es aquel que se arremanga para intentar desarrollar esa idea y transformarla en un planteamiento de negocio razonable, bajando el concepto desde el “mundo de las ideas” a las realidades medianamente tangibles.

Y para Ángel, esos son los cuatro comportamientos que ayudan a que las ideas se transformen en algo más detallado:

  • Una trayectoria: la capacidad de analizar, relacionar y extrapolar experiencias pasadas (tanto éxitos como fracasos) ayuda a dar concreción a las “simples ideas” y a incrementar las posibilidades de que se transforme en una realidad solvente.
  • Un trabajo: para que las ideas se concreten, hay que trabajarlas. Eso significa investigar, documentarse, intercambiar opiniones… las ideas no se transforman en negocios por sí mismas.
  • Un conocimiento: la traslación de una idea en negocio es mucho más factible si quien la desarrolla tiene un conocimiento especializado del ámbito al que pertenece esa idea, ya que será mayor su capacidad de profundizar y de dotar de mayores niveles de detalle.
  • Una perseverancia: Zamora no se hizo en una hora, y las ideas no se transforman en exitosos negocios de un día para otro. Detrás de cualquier éxito hay mucha constancia, muchos sinsabores, muchos errores que hay que corregir… los amigos del éxito fácil difícilmente podrán transformar una idea en negocio.

Emprender o no emprender, esa es la cuestión

Muy interesante artíulo escrito en Yoriento que descubro vía Julen: 6 preguntas difí­ciles y 8 pildorazos intragables sobre eso de los “emprendedores”.

Se me hace difí­cil resumir lo que se cuenta en él, porque son un buen montón de ideas. Quizás habrí­a que decir que el paraguas común para todas ellas es aportar un punto de vista crí­tico a toda esa corriente de opinión (liderada por gurús, administraciones, empresarios) que viene a decir que “emprender es guay, trabajar para otros no mola”.

Como siempre, echarse en brazos de una única idea puede ser contraproducente, y tener un cierto contrapeso argumental viene estupendo para poner todo en su sitio.

Problemas de financiación: consejos para mitigarlos

DineroBorja, en Desencadenado, nos propone diez consejos útiles para prever y matizar los problemas financieros que tan habitualmente ahogan las iniciativas empresariales. Son éstos, reformulados:

  1. Haz una planificación financiera: ¿cuánto vas a ganar? ¿cuánto vas a gastar? ¿cuándo vas a cobrar y cuándo vas a pagar? Saberlo de antemano es importante, para no llevarse sustos después. Aunque como dice Borja, “te entrarán sudores fríos al pensar de dónde vas a a sacar dinero para pagar tanto.”
  2. Calcula cuánto dinero necesitas para arrancar: las nuevas empresas tardan en facturar, y más aún en cobrar… pero los gastos están ahí desde el principio. Así que hay que asumir que, durante las primeras semanas o meses, el saldo va a ser negativo.
  3. Ahorra en oficina: y, en general, en gastos superfluos. Teniendo en cuenta el punto anterior, cuanto menos gastos innecesarios asumas, más desahogado estarás.
  4. Ahorra en todo lo que no afecta directamente a las ventas: por lo mismo que en el punto anterior.
  5. No te pongas sueldo: durante los meses con saldo negativo, sacar el dinero del bolsillo de la empresa para meterlo en el propio es un viaje sin sentido, ya que inmediatamente después tocará sacarlo del bolsillo para reinvertir en la empresa. Y en el camino, siempre se pierde algo.
  6. Protégete de los descubiertos: busca una entidad financiera capaz de cubrir tus necesidades financieras y los desfases entre los cobros y los pagos. Es un coste añadido, pero también es una red de seguridad imprescindible.
  7. No cuentes con lo que vas a cobrar: muchas veces, los ingresos llegan tarde, o simplemente no llegan. Así que más vale asumirlo y no contar con ellos… por si las moscas.

  8. No cuentes con subvenciones: las subvenciones requieren tiempo, papeleo… hay riesgo de que no te las concedan y, si lo hacen, las cobrarás tarde y mal. Así que mejor que no dependas de ellas, sino de tus clientes.

  9. No aceptes el dinero de cualquiera: al principio hace falta dinero, y lo buscamos donde haga falta. Pero pedir dinero a alguien tiene sus implicaciones, tanto legales como personales. Y ya se sabe que con dinero de por medio, todo puede complicarse más de la cuenta.
  10. Preparate para lo peor: la realidad es así de cruda; muchas empresas se van al garete por problemas financieros. Y cabe la posibilidad de que, a pesar de todos los esfuerzos realizados, a la nuestra le pase lo mismo. No puede ser el fin del mundo.

La importancia de las personas en el éxito de los proyectos emprendedores

Escribo en El Blog Salmón sobre una nota de Union Square Management, una firma de capital riesgo que habla sobre la importancia que tiene el factor personal a la hora de decidir si invierten en un proyecto o no.

Bajo la premisa de que “ningún negocio es lo suficientemente bueno como para que las personas equivocadas no lo estropeen, y ningún negocio es tan malo como para que un buen equipo no pueda sacarlo adelante”, creen que el equipo de personas adecuado es un factor clave para el éxito de los negocios, y por eso se toman el tiempo necesario para conocer en profundidad a los responsables de los proyectos que valoran antes de decidir sobre la inversión, y si no les convence su perfil o no tienen “feeling” con ellos, descartan su participación por mucho que digan los planes de negocio.

Y, con ese planteamiento, consideran que el factor personal es un aval relevante a la hora de trabajar con gente con la que hayan trabajado previamente; ven con mejores ojos las ideas si se las presentan personas en las que confían.

Me parece una reflexión muy interesante, y un contrapunto necesario a la tendencia a pensar que sólo importan las estimaciones de beneficios, los planes de negocio y los análisis de mercado. E factor personal también importa, y mucho.

La verdadera importancia del plan de negocio

Business PlanHace unos días, Lucas se hacía eco de una entrada en el blog de Guy Kawasaky en el que éste reflexionaba sobre la importancia (o mejor dicho, de la irrelevancia) de tener un plan de negocio para los emprendedores. Todo a raiz de un estudio sobre las iniciativas emprendedoras de los alumnos del Babson College durante 18 años, que constató la ausencia de evidencias empíricas (sobre el desarrollo real de los negocios emprendidos) de que tener un plan de negocio formal fuese mejor que no tenerlo.

Al margen del resultado del estudio, tiendo a estar de acuerdo con el posicionamiento de Kawasaky. No se trata de lanzarse a la piscina a lo loco. Como él dice, no hay que sacar la errónea conclusión de que análisis, planificación, visión y comunicación (todas ellas vinculadas al business plan) sean cosas innecesarias, porque lo son. Ahora bien, lo que no hay que hacer es volvese locos con el plan de negocios, ni dedicarle semanas sin término a elaborarlo, ni llenar cientos de folios con él, ni pretender detallarlo hasta la extenuación ni afinar los números hasta el último céntimo. Porque todos esos esfuerzos son irrelevantes - al final la realidad es la encargada de ponernos en nuestro sitio.

Al final, no hay que olvidar que el business plan es una herramienta. Potente y útil, sí. Pero sólo una herramienta, no un fin en sí mismo.

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